Cruz Azul, equipo que había causado sensación en 2001 por su participación en la Copa Libertadores, fue invitado para participar en el Trofeo Teresa Herrera, un torneo de verano que en aquel entonces se disputaba entre 4 clubes. En aquella edición, Cruz Azul, Real Madrid, Peñarol y Deportivo La Coruña fueron los invitados.
La máquina se midió ante el Real Madrid de Luis Figo, Raúl González, Fernando Morientes, Santiago Solari e Iker Casillas en el primer partido. El cuadro mexicano llegó como víctima, pero pronto demostró que era un equipo capaz de competirle a cualquiera. Los dirigidos por José Luis Trejo se plantaron con personalidad en la Coruña y le hicieron partido al multicampeón de Europa.
Con Óscar Pérez como principal figura, Cruz Azul llevó el partido a la definición de penales. En el tiempo regular, el partido terminó igualado con goles de Miguel Ángel Zepeda y Raúl González. Los cementeros comenzaron ganando y tres minutos antes del final Raúl lo igualó.
Previo a que Cruz Azul se pusiera en ventaja, Pérez se convirtió en la figura del partido tras atajarle un penal a Luis Figo, quien en 2000 fue reconocido como el mejor futbolista del planeta.
El partido terminó 1-1 en los noventa minutos y las cosas se definieron en penales. Pérez hizo su trabajo al atajarle un nuevo penal a Luis Figo, pero sus compañeros estuvieron pésimo al momento de ejecutar los penales. Un juvenil Iker Casillas terminó siendo el héroe tras atajarle los penales a Ángel Morales, Juan Reynoso y Julio César Pinheiro. Real Madrid avanzó, pero la imagen que dejó Cruz Azul fue gratísima…
Aquel 10 de agosto de 2001 será recordado como el día en el que Cruz Azul le plantó cara al Real Madrid y El Conejo le atajó un par de penales al que era el mejor futbolista del mundo.